miércoles, 16 de diciembre de 2009

Heart is lead

I am not the picture,
now I am the frame.

–Oceansize - The Frame

Callar a la voz
que apaga los dientes
y consume sonrisas.

Callarla por siempre;
limpiarme
de sus letras sucias,
de su saliva sobre mis ojos;
quitar para siempre
su cadena de mi cuello,
su frío de mis rodillas.

No puedo comer,
ni dormir
hasta que la voz
desaparezca;
hasta que haya silencio
y respire profundo
y expulse su veneno
por mil años
de una vez y para siempre.

No volverá
diciendo de nuevo:
poseo todo lo que amas,
y lo hundiré en fuego
y migraña;
y tú volverás al suelo
donde tu espíritu pertenece;
no eres digno
de lo que tienes.

La voz se callará para siempre
o dejaré que el hambre me mate;
que la falta de sueño
trastorne la memoria
(la memoria, aguijón de porcelana)
y las paredes me traguen.

Ahogaré el hálito
con cada fuego de mi alma;
nunca veré su aliento congelado,
ni sentiré otra vez
la punzante presión
en mi pecho.

Escúchame:
no caeré ante ella de nuevo.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Uno menos uno

uno:

Los ojos son la punta del iceberg,
miran mis manos
y se inundan del brillo
caótico
que lucha por salir.

Arrastrada por la inercia
de su deseo,
busca mis labios
como cenote
bajo el desierto:
apaga la sed en mis labios
apaga su sed con mis labios
apaga mi sed con sus labios.

La sed se extingue.

cero:

La unión diluye los cuerpos
convulsivamente.
Luces apagadas para siempre,
respiraciones matematizadas,
interminables progresiones
de pies paralelos
cruzando la calle;
incontables uniones
simultáneas
ocurriendo en otros lugares,
cada uno de ellos
sintiéndose único,
todos ellos pensarán
que nadie alcanza sus alturas,
sus pies son de vapor
y las manos de cascada,
y sus mundos son cuerpos
cerrados sobre sí mismos,
comple mentarios
y diluidos.

Los ojos son la punta del iceberg.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Un pacto

son llamas
los ojos y son llamas lo que miran,
llama la oreja y el sonido llama,
brasa los labios y tizón la lengua,


–Octavio Paz - Piedra de Sol


–Estás loca. (Después del sexto trago al sexto vaso de vodka-tonic.)

–Claro que no, y lo sabes. Tú también quieres una salida fácil, sólo tienes que estirar la mano y tomarla.

–Pero no sé, no estoy seguro. (Volviendo al sillón junto a Cristina, con el corte asimétrico de cabello, el delineador de ojos marcado, labial rojo. En el fondo: post-rock poco comercial; guitarras muy distorsionadas, notoria desesperación en la voz del cantante, batería polirrítmica, estructura poco convencional.)

–Si tienes miedo, sólo dímelo. (Ella, conociendo perfectamente las debilidades del oponente. El orgullo en particular. Él sólo reaccionó con un destello fulgurante en los ojos [Explico: el destello demuestra que Cristina lo afecta. La acción resultante sólo es un intento por detener el curso de la conversación] Ella simplemente da otro trago a su quinto vodka de la tarde.)

–Obvio no. Sólo que pienso que es una pendejada. (Explico: Cristina y Luis faltaron ese día a la escuela. Compraron una botella de vodka y fueron a una de sus casas, donde no estaban los padres de ella y había media botella sobrante de la semana anterior, cuando hicieron exactamente lo mismo. Después de terminarse la mitad restante, abrieron el nuevo vodka y se besaron desinteresadamente [Explico: amigos, no amantes]. Cristina no propuso el pacto suicida hasta que sonó su canción favorita. Casualmente, también notó el estado de ebriedad de Luis, por lo que se arriesgó a proponerlo.)

–Una pendejada a la que le temes. (Ella, acercando su rostro al de Luis y mirándolo fijamente a los ojos, como observando el reflejo –y sólo el reflejo– de los miedos más profundos; viéndose reflejada en un reflejo, infinitamente, hasta descubrirse dentro de él: Cristina tiene los mismos miedos y quiere la misma salida fácil pero le tiene miedo al suicidio, infinitamente. Ella leyó sus ojos por veinte segundos, en los que él sintió la mirada y el juego infinito de espejos que llevó, infinitamente, a la unión absoluta de ambos.)

–Tienes bonitos ojos. (Explico: él notó un nuevo brillo en los ojos que lo observaban, similar al que impulsó al principio a Cristina para observar su mirada por veinte segundos, pero el brillo tenía sus diferencias, pues se trataba de ella y no de él; la diferencia era una especie de complementariedad que se sumó a la unión –ya dije, absoluta e infinita– de ambos dentro de él; una especie de baile etérico donde los cuerpos se anulaban y la idea del suicidio quedó atrás.)

Después el brillo mutuo en los ojos impulsó a Luis hacia los labios de Cristina, pero el beso no fue como los anteriores. Este en particular fue una representación de la unión –reitero: absoluta e infinita– de los dos. Los labios querían destruir por la fuerza los límites entre los dos; anular los cuerpos y las mentes y la idea del suicidio de una vez y para siempre, porque a partir de ese momento cada acción y cada gesto entre ellos tenía una reverberación eterna; cada movimiento de los labios y las lenguas era un acto de guerra en contra del otro, un intento de anular a todo menos esa unión absoluta e infinita de ambos en uno solo.

Después del beso ambos se vieron a los ojos. No dijeron nada, porque cualquier palabra sería insuficiente –y, sobre todo, innecesaria–. Sólo miraron mutuamente sus ojos antes de que ambos, simultáneamente, tomaran su vaso –o el del otro, ya no importaba– y bebieran. No fue la última vez que faltaron a clases.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Gravedad

Toma el beso
en la mano
y refugia
tus deseos
en él.

Reconoce:
al miedo
entre el suelo
y tus pies;
el miedo
al libro;
el miedo
a cada letra
de cada carta
que mueres por escribir
que mueres por recibir.

Tu mundo gira
alrededor
de la punta
de sus dedos.
El mar aguarda
para revolcarte
como en aquella ocasión.

Esto es importante:
no morirás
mientras el mar te arrastre.

Egoísmo,
respira despacio
mientras sientes el miedo.
Afuera,
lejos de ti,
se consumen las ideas;
el suelo se mueve;
el presente
es mejor que el pasado.
Pero sigues
arrastrando cadáveres;
besando fantasmas
mientras el tiempo
consume tus deseos.

Así que besa la mano.
Esto es importante
porque llevas mucho tiempo
sin darte cuenta
de que hoy besó tu mano.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Aperitivo para algo mejor

El consultorio tenía ese aroma verde del desinfectante. El niño estaba algo incómodo, acostado desnudo sobre la camilla de metal ahora-no-tan frío. La madre estaba sentada frente al escritorio del doctor, con el codo apoyado en su pierna derecha y el puño cerrado frente a la boca; se notaba su preocupación.

–Señora, parece que el tumor que encontramos en el cerebro de su hijo es benigno. En los últimos meses no ha cambiado de tamaño, así que/
–¿Así que qué?
–/no es necesario extirparlo. De hecho sería más peligrosa la extracción que los efectos del tumor en su hijo.

El tumor causó una especie de autismo en el hijo: percibía el mundo exterior, pero reaccionaba como autómata. El electro-encefalograma detectó una cantidad enorme de actividad cerebral, a pesar de que nunca se manifestaba. Además, el coeficiente intelectual del niño crecía exponencialmente. Sin embargo, su actividad cerebral necesitaba cantidades enormes de energía: el niño tenía que comer cada vez más.

Años después, el apetito necesario del niño había gastado una gran parte de la fortuna de su familia. Fue saliendo poco a poco del mundo interior, primero con algunas palabras simples. En dos meses alcanzó un vocabulario superior al promedio, pero nunca expresaba sentimientos realmente; ni siquiera cuando algo le dolía. Su madre, ahora menos preocupada, casi sufrió un infarto al escucharlo llorar: el niño se volvió tan inteligente que se inventó sentimientos.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Tic B

Anoche sonreí
después de la bocanada
de cigarro.
Estábamos lejos,
pero tal vez
sólo físicamente.
Sonreí
porque vi la fuerza
necesaria
para hacerlo.

Equilibrio.

Anoche levanté
los escombros
de mi cara
y encontré
que no estoy solo
y no estoy vacío
y no estoy.

Equilibrio,
fumar tres cigarros
y sonreír de nuevo.
Hoy todavía puedo,
y es lo único que importa.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Caída

El cielo fulgura,
un nudo en la garganta
se cierra
y cae sobre el pasto
ya sin respirar.

El cielo fulgura;
los ojos se cierran
y sonríe
mientras respira de nuevo.