lunes, 2 de noviembre de 2015

Reactions on the concept of despair

I.

Conscious desire is always obscure. When I claim to desire, I am the one who does so. But there is no determinate I. I cannot define myself as if I were something foreign to me. Thus, every self-determination is self-defeating.

II.

Traumatic events are not superseded by means of their being in the past. What has shaped me is now a part of who I am. This thing that I am is shaped by past events.

III.

For the unconscious does not take time into account.

IV.

No self-determination will do. Claiming to be flawed is a way of protecting myself from the possibility of change. Thus, possibility is a form of denial; but what I am becomes determined by this very act of denial.

V.

My relating to the world as my other; that is, as something other than me which I am not, shapes me and not the world.

VI.

My relating to others, whether negative or positive, constrains me to their denial or acceptance.

VII.

Therefore, the struggle for recognition is in a way the struggle to be determined by the other.

VIII.

Sadness is pleasurable in that it entails the acceptance of the negative relation to the world.

IX.

But conflating sadness and depth, as I used to do, will not do. For depth does not entail a better understanding of the self or the world. And neither does sadness, which resigns itself to the denial of the external.

X.

Thus, despair does not lead to anything other than itself. The deepest, most authentic despair will not do. It will not lead into faithfulness.

XI.

For faith is an empty predicate.

XII.

Faithfulness is not properly self-deceit. Faith affirms one relation while denying any other possibility. There is no possible outcome for faith. Faith leads to the certainty of the necessity of the expected outcome.

XIII.

The believer is not concerned with the outcome. It does not depend on them. Therefore, the final product of faith is the most radical form of self-denial.

XIV.

Desire, as Blake pointed out, turns sacredness into vacuum. The categorial mistake relies in opposing desire and reason.

XV.

"Where man is not, nature is barren." Blake's Proverbs of Hell point towards the general idea where opposites are unified. Not for us, but themselves.

XVI.

But no further theological commitment is necessary in order to grasp the totality. And we do not have resources to see the unity. Thus, nature is indeed barren.

XVII.

Temporal beings cannot be completed. Their mere existence rejects contradiction. Thus, the single idea of continuous, stable happiness conflates it with depth.

XVIII.

For there is no deeper understanding in accepting sadness, or despair, or happiness.

XIX.

Reality, therefore, remains elusive.

domingo, 25 de octubre de 2015

You and me

le temps passe
Aujourd’hui un dimanche de la fin du mois
Mars 1942 à Paris les chants des oiseaux domestiques
sont comme de petites flammes bien visibles brûlant calmement
dans le silence. Je suis désespérée
Mais il ne s’agit pas de moi.

—Dora Maar - Les Grandes Constructions


Lost the ability to make a definitive statement.
I think you should check the pressure of your tires.
They seem low.
They are always low,
grinding against the pavement.
But then again, so am I.

Again, again, again,
we are unable to make a statement.
To say once and for all
or again, again, again
how your tires are so low.

But it is not about me.
It is about your tires
and my inability to say yes
and how I always assume the outcome.

I can see a decommissioned chimney
from my window,
and hear the crows.
I complain about the birds
and the chimneys.
I weigh everything.
From arguments
to words
to shadows.

I am a hurricane
and you are the sea.
Hurricanes change the colors
of the sea,
but do not stay.
Hurricanes perish
because their entire being
consists in a violent,
colorful storm.

It is not about me.
We were a storm,
or an explosion;
violent and colorful.
We were a poem
grinding against the pavement.
But it is not about me.

We were the depth
and the shallow;
the elite
and the scum.
Were.

I can see two girls playing in their yard
from my window.
I can taste the noise
of early crows.

There is a police woman
that smiles at me when I cross her street.
Some days she is the only person I talk to.
She tells me to have a good night.
I wish she does as well.

I discovered an abandoned dock
by the lake.
I would take you there
and get on one knee.
But it is filled with shit
from all the seagulls.
It has been defiled.

We are defiled;
were: there is no
'us' anymore.

An old lady came
and talked to me
about her poetry.
She told me to write again,
because my gaze told her
that I felt miserable.
She was wrong.
I struggle,
because everything is tainted by absence.

I was not feeling very well
when I wrote you something
which I did not send.
I wrote some words
where I felt miserable
and my heart was beating slow
and I was dying.
I am dying.
But you will not know;
I deleted the words
and sentences.

It's great,
isn't it?
You can see the lake
and the city from up here.
This is a great city
where people are nice to me
and smile
and are interested
in the things I say.

There are days where
I do not speak.
And days where I do.
I got drunk at the park
with some people.
We looked at the lake
and drank from a flask.
And I felt alone.

A girl called Yinying
talked to me for hours.
Her name means shadow.
But that is not what it means.
Her name comes from two cities,
like her.

Would you read what I wrote?
I used to be a decent writer.
I wrote things for you,
but did not send them.

I wrote a poem about you
and me.
As if you were to read it
and know I am fine
and still alive.
But it is not about me.
It was always about you.

lunes, 29 de octubre de 2012

Einssein

Después del suceso, todo tiene un color distinto. Extraño; una presencia que muestra la ausencia en todo lo demás. Perder mi forma entre tus brazos. Ya no soy yo y quizá nunca lo fui. Soy tú; soy tus brazos que me dan forma; tus manos que son mías. No seré yo, sino tu brazo. No seré yo, sino nosotros. Después de tocarte, me nacen las manos. Vi al sol en tus manos. Ya no hay límite. No hay presencia después de tu presencia. Todo es ausencia; el silencio hierve, mis manos no tocan y mis dientes no muerden. No hay límite entre nosotros. No soy; somos. Eres el color detrás de la luz. Eres el color en mis ojos, el calor de la llama. La serpiente que sube: ya no hay límites; nada fuera de nosotros. Nada existe, sólo el remolino que nos da forma. Ya no hay más allá; no hay formas ni límites. El sentido se ve; lo tenemos entre las manos. Sólo dirige hacia sí mismo. Lo que importa es la presencia; ser uno contigo.

lunes, 16 de abril de 2012

Un cuento para niños

Construí una casa. Casa bonita, con ladrillos de barro, techos altos y grandes ventanas. Pinté cada una de las paredes. Quería todos los colores en cada pared. Quería al sol en las ventanas y el canto de los pájaros en los árboles. Sembré pasto en la tierra y lo vi crecer. Escuché a los pájaros y sus eternas pláticas. Decoré los cuartos y sonreí.

Construí una casa; ladrillos sobre la tierra y grandes ventanas. Y temí por mis pájaros cuando supe que una serpiente estaba suelta. Qué sería de mis pájaros. Y después vi uno de los polluelos cayendo del nido. Lo cuidé hasta sus pequeñas alas pudieron sostenerlo. Lo dejé dormir en una caja acolchonada. Dormí junto a él y lo quise tanto como a la casa que construí.

Y temí que la serpiente nos viera, así que construí una barda; ladrillos sobre el pasto, tan alta como los árboles; tan alta como el cielo, si era necesario. Tan alta que la serpiente no pudiera enterarse de mis pájaros y mis árboles. Alta, para que mis pájaros durmieran junto a mí. Pero el sol no podía tocar mi casa y los colores se opacaron. El pasto se volvió gris y los pájaros se fueron.

Cuando supe que no había ninguna serpiente, traté de tirar la barda; martillar los ladrillos. Pero la barda era demasiado alta y demasiado dura. Ni siquiera la hice temblar. La pared se quedó ahí; y encerró esa casa tan bonita que construí con mis manos. Tuve que dejarla atrás; dejar sus colores encerrados. Dejé sus árboles —ahora secos— encerrados en medio de la barda; todos los colores, los ladrillos y las grandes ventanas, ahora encerrados en medio de la barda.

Y construí una nueva casa con las fuerzas que me quedaron; con nuevos colores, nuevo pasto y nuevos árboles. Pero ahora dejo algo de comida en el jardín; para que, si hay serpientes, no se coman a mis pájaros.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Manos y ojos

Sí; nos veo;
profecía,
anuncio,
indirectas,
miedo,
distancia,
frío,
tristeza,
años,
cercanía,
redescubrimiento,
incendios,
tardes,
viaje,
Puebla,
ópera,
mensajes,
desvelos,
manos,
ojos,
labios.

Nos veo
bajo los nuevos árboles.
Duermo bajo tu sombra,
interrumpo tus historias.
¿Estuvimos lejos realmente?
Algunas plantas
sólo florecen después
de varios años.

jueves, 8 de marzo de 2012

A memorable fancy

Pienso en el camino. Hay un gran camino de subida, y después una desviación hacia la derecha. El silencio de sus árboles, cientos de ratas reunidas —polvo de huesos, alma de los muertos que se escapa y que inhalamos—. El fuego del panteón. Las flores robadas del panteón. Hace años, la barda del panteón cayó bajo su propio peso. Yo dije que fueron los muertos. Y qué si realmente fueron los muertos, y el fuego de su panteón, y sus flores robadas. No hay almas. No hay fuego en el centro del círculo, pero yo vi las manos que empujaban la barda.

Y yo vi las flores. Y las manos; querían tomar mi mano. Mi mano es uno de sus fuegos. Mi mano es la suya. Yo vi al sol ocultarse detrás de miles de tumbas. El silencio de los árboles, la plaza circular en la que encontré a cientos de ratas. Y cada uno de sus colmillos era hermoso. Cada uno de sus ojos era el ojo de Dios —sea lo que eso sea—. Sus garras eran mis manos. Yo vi el fuego en sus corazones desbocados. Sus colmillos eran mis manos. El ojo de Dios, el silencio de los árboles. La mano desnuda que toman los muertos. El silencio de mi abuela, como un árbol en llamas.

De esa casa recuerdo a mi abuela y su silencio de llamas. Tiempo circular, como esa plaza. Cada día desperdiciado y sin poder despertar. Dos años, si aún recuerdo. Y recuerdo el camino que alguna vez recorrí a solas. El silencio de los árboles. Cientos de corazones de rata latiendo en perfecta armonía. Las manos de los muertos. Mi mano que no existe; que no es mía, sino de cada muerto.

Y así recordaré hoy. El silencio de tu cabello envuelto en llamas. El rojo de nuestras caras. La hendidura que lleva hacia el cráter. El crater que es origen y muerte. El mundo —sea lo que eso sea— que habla en tus manos.

jueves, 2 de febrero de 2012

El futuro de la seducción

No lo seremos. No seremos iguales. Te llevaré a cenar, manos nerviosas, y te hablaré sobre mí. O la ensalada capresse llenará el vacío de mis palabras. O el vino, tu copa nunca vacía, llenará el espacio. No es seducción. Convencimiento, llenar las palabras con objetos; no seducción. Te vendo ideas; te vendo un collar para convencerte. Utilizo flores como símbolo de lo que haré por ti. Símbolos vacíos; referir a otros símbolos, como esa ocasión en la que te compré un anillo. Convencimiento, persuasión emocional; no seducción. Convencerte de que el mundo es bello cuando estás conmigo. Construir un mundo en el que las flores crecen para ti.

Te hablaré de mí. De cómo conseguí el trabajo, y cómo escapé de la muerte, y cómo murió mi madre, y cómo tenía un juguete que perdí. Y eso, y no somos iguales. Prestamos servicios; te vendo una idea, un método. Esfuerzos mecánicos, como algún día lo hicieron nuestros padres. Besaré tus manos como lo hizo mi padre con mi madre; y después con su amante; y seguiré sus pasos. Te vendo un método a cambio de aburrimiento; colorido aburrimiento de ensalada capresse y champagne. No es seducción. No hay seducción, ni deseo, ni color. Hay una historia similar. No somos amantes, somos familia. Serás la madre de mis hijos. Verás mis películas, literatura mecánica, con el mundo bajo tus piernas. No es seducción, es la compra de tu miseria. Monedas de cobre bajo la almohada, colorida tristeza. Grises vacaciones. Descubrirás a mi amante y callarás; callarás porque nunca hubo deseo. Algo morirá en ti, o quizá verás que nunca estuvo vivo. Y lo verás, y matarás a los niños, y me matarás, y morirás sobre mi cuerpo.

No es seducción. Es la muerte que te invita a cenar. ¿No quieres seguir mis pasos? ¿No me seguirás hacia el abismo? ¿No enterrarás tus cenizas con las mías? No habrá sombra bajo tus pies. Construiré este mundo que nos engullirá, manos nerviosas, con todo lo que amamos —si acaso, alguna vez, amamos—. Y si camino, caminaré contigo. Descansaré bajo la sombra de tu miseria. Y seré el cazador, traeré el alimento y comeré tu miseria. Seré tu miseria y moriré bajo tu cuerpo. Y nuestras cenizas serán enterradas juntas, árboles entrelazados, bajo el mundo que hice para ti.